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“Este video tenía que aparecerme”: ¿algoritmo o señal?

“Este video tenía que aparecerme”: ¿algoritmo o señal?

¿Cuánto hay de casualidad cuando el algoritmo nos muestra justo lo que necesitábamos ver? 

A todos nos pasó alguna vez. Estamos pensando en algo, abrimos TikTok o Instagram y aparece un video que parece hablar exactamente de eso. Puede ser una reflexión, una canción, una frase o incluso alguien que cuente una experiencia muy parecida a la nuestra.

Los comentarios suelen acompañarse de: “Necesitaba escuchar esto”, “Dios sabía que tenía que ver este video” o simplemente “esto no puede ser casualidad”. Y ahí, por un segundo, surge la duda: ¿fue el algoritmo o una señal?

Cuando el “Para ti” parece demasiado preciso

Las redes saben bastante de nosotros. ¿Qué videos terminamos, cuáles pasamos rápido, qué buscamos, qué compartimos y con qué interactuamos? Con toda esa información, que aparezca contenido relacionado con algo que nos interesa no debería sorprendernos demasiado. Pero a veces la coincidencia parece demasiado perfecta.

El fenómeno llamó la atención incluso de los investigadores. En 2022, un grupo de académicos utilizó el concepto “algorithmic conspirituality” para estudiar situaciones en las que los usuarios encontraban conexiones muy personales con contenidos recomendados por algoritmos y las interpretaban como una especie de intervención del destino o de una fuerza superior.

Investigaciones posteriores encontraron algo parecido: personas que sienten que el algoritmo las conoce íntimamente y les entrega un mensaje significativo justo en el momento indicado.

¿Algoritmo o providencia?

Para un cristiano, la pregunta se vuelve aún más interesante. La fe católica reconoce la Providencia de Dios, pero eso no implica necesariamente interpretar cada coincidencia como un mensaje enviado especialmente para nosotros.

Un video puede aparecer porque un algoritmo hizo muy bien su trabajo. Y al mismo tiempo, lo que encontramos ahí puede hacernos pensar, ayudarnos o llevarnos a hacernos una pregunta que antes no nos hacíamos. Quizás no necesitemos resolver siempre de dónde vino.

Internet tiene una capacidad bastante impresionante para mostrarnos lo que queremos ver. La fe, en cambio, también nos invita a preguntarnos por aquello que quizás no queríamos escuchar.

Por eso, la próxima vez que aparezca ese video que parece haber llegado exactamente en el momento indicado, quizás la pregunta no tenga que ser solamente “¿por qué me apareció esto?” sino “¿qué hago yo con esto que me apareció?”